Cazadores furtivos depredan a tortugas en aguas de Puerto Escondido.

Puerto Escondido, Oax. En ediciones pasadas les informábamos con alegría y gusto que en Playa Zicatela es común encontrar tortugas que salen a depositar sus huevos en la arena de esta concurrida playa. 

A través de la página oficial de Facebook de El Despertar de la Costa, lectores de este medio de comunicación regional también externaron su beneplácito ante este maravilloso espectáculo natural, mostrándose felices de que los esfuerzos emprendidos para proteger el entorno natural estén dando como resultado que estos hermosos quelonios sigan arribando a una playa tan concurrida como Zicatela para depositar sus huevos.

Lamentablemente esta semana nos toca darles una triste y lamentable noticia ya que, así como pude atestiguar la arribazón de tortugas, también me tocó encontrar algunos cadáveres de tortugas las cuales, según testimonios de las personas que se encargaron de enterrarlas en la arena, presentaban heridas en el cuerpo, lo que nos indica que estos nobles animales fueron lastimados en altamar. 

Pero estos ataques no necesariamente producto de depredadores naturales de estos hermosos ejemplares, sino de cazadores furtivos quienes así operan para poder comerciar con la carne y huevos de estas tortugas, a pesar de que la venta y consumo de estos productos de la tortuga están penados como delitos de fuero federal.

Diversos grupos ecologistas protectores de la tortuga golfina en las diferentes comunidades de la Costa oaxaqueña han denunciado en diversas ocasiones que las hembras de dicha especie son atacadas por los llamados “tortugueros”, quienes las “capan” para obtener los huevos de vientre (corales) que venden en el mercado negro. 

Esta práctica que, desde hace décadas se ha venido realizando mar adentro, junto con el sacrificio de los ejemplares para su consumo, son las principales causas de su muerte de estos nobles animales.

El lunes 7 y martes 8 de noviembre encontramos tres cadáveres en la Playa Zicatela, uno de ellos dentro de la zona de playa certificada, lo cual debería alertarnos tanto a nosotros como ciudadanos de Puerto Escondido así como a los representantes de las dependencias federales, gobiernos municipales y asociaciones civiles para tomar cartas en el asunto, pues esta temporada es la de mayor arribazón en la Playa La Escobilla, considerada santuario de esta milenaria especie, por lo que es evidente que también se registra un alto índice de arribazón de quelonios en otras playas de esta región de la costa, incluida Zicatela.

Es innegable que dependencias como SEMARNAT y PROFEPA realizan esfuerzos para evitar este tipo de depredación, pero lamentablemente por la falta de recursos y personal no se puede cubrir todo el litoral costeño y por tanto los esfuerzos se concentran en playas como La Escobilla, Barra de la Cruz, Cahuitan y Morro Mazatán, que es donde se encuentran las zonas de mayor arribada, mientras que en otras, como Zicatela, por no ser consideradas tan “importantes” por el bajo número de arribazones, apenas si hay vigilancia de estas dependencias federales, ya no se diga de las autoridades municipales.

Sin embargo recordemos que, hace aproximadamente un año, se anunció con bombo y platillo la adquisición de unos drones para vigilancia y prevención del saqueo de huevos en Playa La Escobilla, y sin embargo hasta estas fechas no se ha podido ver dichos artefactos operando en la zona. 

Solamente existe vigilancia a pie por algunos ciudadanos que fueron incluidos en el programa de Empleo Temporal de SEDESOL, y con ello se pretende evitar todo tipo de depredación y saqueo de huevos, lo que obviamente es prácticamente imposible únicamente con personas recorriendo a pie la playa. 

También es necesario hacer conciencia y reflexionar acerca de esta problemática, pues es evidente que si no hubiera demanda no existiría el saqueo de los huevos; muchas veces como ciudadanos somos parte del problema, ya sea por consumir directamente estos productos o bien, por nuestro silencio cómplice cuando vemos a alguna persona comerciando con la carne o huevos de tortuga o sirviéndolos como una exquisitez durante alguna celebración especial.

Necesitamos entender que si no frenamos a tiempo el excesivo consumo de la carne y huevos de estos hermosos animales, tal vez nuestros hijos o nietos no podrán conocer esta sorprendente especie marina y nos reclamarán por qué, cuando tuvimos oportunidad de salvarla, no hicimos nada por proteger a esta hermosa especie.

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