Existe en general una norma muy simple en Internet, aunque también puede aplicarse a algunos aspectos de la vida cotidiana: nada es gratis en Internet, y si algo parece no tener un producto que vender es porque nosotros mismos somos el producto.

Las redes sociales son un ejemplo perfecto de ello, aparentemente estas plataformas de comunicación funcionan de maravilla porque una persona con acceso a Internet puede, desde cualquier parte del mundo, registrar una cuenta y empezar a utilizar este servicio sin costo alguno, a veces teniendo que soportar algunos anuncios que, creemos, son los que dejan los ingresos para hacer que estas redes sigan siendo redituables.

Pero en realidad lo que no sabemos es que los ingresos por publicidad son apenas un porcentaje mínimo de los ingresos netos de estas plataformas, y que el verdadero negocio de las empresas detrás de estos sistemas radica en la venta de información detallada de sus usuarios, por ejemplo a empresas que entonces pueden elaborar campañas de publicidad sumamente específicas acorde a cada usuario, mostrándole así anuncios que, basados en el tipo de contenido que más publica o busca el usuario, puedan serle de mayor interés.

Sin embargo hay empresas o personas que van más allá, y cuyos intereses son más turbios, existen por ejemplo infinidad de sitios y mensajes falsos que circulan diariamente no sólo a través de las redes sociales sino también de correos electrónicos y páginas de Internet, en donde sus creadores buscan la forma de obtener información personal, como contraseñas y nombres de usuario de diversas cuentas, ya sea de correo electrónico, banca por Internet, redes sociales o servicios de Internet varios, esta información luego es vendida de manera ilícita en Internet.

El problema es que muchos usuarios no están conscientes de todo esto, y se arriesgan innecesariamente compartiendo o accediendo a páginas o siguiendo enlaces sensacionalistas o curiosos, en donde ponen en riesgo la seguridad de su cuenta en redes sociales.

HAY QUE TENER CUIDADO EN INTERNET, debemos investigar antes de compartir un enlace a través de las redes sociales, en la medida de lo posible no compartir resultados de páginas con tests de personalidad o semejantes, pues no sólo nos exponemos nosotros sino que exponemos a otras personas y sus datos, pues muchas personas sin darse cuenta permiten a determinados programas a publicar, de manera automatizada, mensajes o enlaces a través de la cuenta del usuario sin que éste sepa de ello hasta que es demasiado tarde.

Tomemos conciencia de lo que hacemos y aprovechemos el poder de las redes sociales, pero de manera responsable y consciente, usando estos servicios como lo que son, un medio de comunicación para mantenernos en contacto con amigos, familiares y seres queridos.