Creo que todos los mexicanos, o por lo menos la mayoría, estamos hartos de la inseguridad que cada día va a en aumento en todo el país; de manera específica aquí en la región de la Costa los crímenes violentos van a la alza sin que las autoridades parezcan capaces –o interesadas– en combatir estos delitos.

Sin embargo como ciudadanos tenemos que entender que también la solución está en manos de nosotros, y no solamente de las corporaciones de seguridad ni autoridades de los tres niveles de gobierno; para empezar porque es por todos sabido que en muchos casos esta violencia está relacionada con el crimen organizado, el cual poco a poco se va expandiendo hacia esta zona otrora tan pacífica, con las violentas consecuencias que ahora vemos de manera casi cotidiana.

Pero aquí tenemos que tomar conciencia en que parte del problema está en que estas organizaciones criminales buscan penetrar en zonas donde saben que pueden obtener beneficio, por ejemplo con la venta de drogas o artículos “piratas” o de contrabando, los cuales un gran número de ciudadanos consumen de un modo u otro; mientras exista consumo, existirán grupos interesados en “controlar” una plaza o zona, y desafortunadamente también habrá enfrentamientos violentos, a veces entre miembros de organizaciones delictivas rivales, pero también en ocasiones víctimas inocentes que únicamente estuvieron en el lugar y hora equivocados.

También somos responsables porque muchas veces exigimos todo el peso de la ley contra los criminales, pero NO CUMPLIMOS NUESTRA PARTE denunciando a los delincuentes, especialmente aquellos que empiezan una vida delictiva y que todavía tienen la oportunidad de enderezar el rumbo; preferimos buscar excusas para justificar que alguien quebrante la ley, sin darnos cuenta que así únicamente les damos a estas personas la idea de que pueden hacer lo que quieran sin sufrir las consecuencias por sus actos, volviéndose cada vez más audaces y cometiendo crímenes cada vez más grandes.

Podemos –y debemos– exigirle a las autoridades que hagan su trabajo, pero combatir la inseguridad es una tarea de todos, nosotros como ciudadanos debemos evitar seguir financiando directa o indirectamente a los criminales, debemos denunciar los crímenes y alzar la voz, no sólo ante los abusos de autoridad, sino también ante aquellos delitos –por muy “insignificantes” que nos parezcan–, amén de inculcarle a los niños y jóvenes el respeto a la ley, a las instituciones y sobre todo a la sociedad, especialmente enseñándoles con el ejemplo lo que es ser un ciudadano de bien y respetuoso de la ley.