Existe una delgada línea entre el patriotismo, que se entiende como el amor a la patria, y el patrioterismo, que es un patriotismo exagerado y mal entendido. Así, por ejemplo, hay quienes promueven el rescate de las tradiciones, lenguas y cultura de los pueblos indígenas de nuestro país, y ésta es una labor loable y digna de reconocimiento; desafortunadamente, hay quienes han entendido mal esta labor y exigen que esta labor de rescate cultural se dé por encima de otras áreas del conocimiento que tienen un mayor uso práctico en la vida cotidiana.

En fechas recientes, algunos supuestos “líderes de opinión” se han expresado en contra de que se enseñen lenguas extranjeras –principalmente el inglés– en las escuelas públicas y, en cambio, volver obligatoria la enseñanza de lenguas indígenas.

Para empezar, hay que destacar lo poco práctica que es esta idea, pues para esto se requeriría de maestros certificados en estas lenguas autóctonas y –aunado a esto– hay que considerar la dificultad que existe por la gran cantidad de variaciones de dialectos en una misma zona geográfica, amén de que en algunas zonas confluyen varias lenguas indígenas, por lo que enseñar una lengua autóctona puede ser más complicado pues, por poner un ejemplo, aquí en la región de la Costa hay quienes hablan chatino, mixteco y zapoteco –por mencionar los dialectos más comunes– y que el chatino que se habla por ejemplo en la zona de Santos Reyes Nopala y sus alrededores no es el mismo que se habla en comunidades de la Sierra, pues hay palabras que son completamente diferentes o se pronuncian de otra manera, por lo que es muy difícil poder enseñar una sola lengua.

Pero además, tenemos que entender que aunque culturalmente el rescate de estas lenguas es importante, su valor práctico y aplicación en la vida cotidiana es mínimo –por no decir nulo– y que, en realidad, lo que los niños y jóvenes verdaderamente necesitan aprender en las escuelas son habilidades y conocimientos que puedan aplicar en su vida profesional y cotidiana.

Para quienes intentan promover estos cambios, la enseñanza del inglés en las escuelas públicas es una forma de preparar a los jóvenes para ser “sirvientes” en esta sociedad globalizada; lo irónico es que aún países extremadamente antiglobalización como las naciones árabes comprenden la importancia de enseñar el inglés como la “lengua de los negocios”, pues es la más difundida en todo el mundo, en buena parte debido a su simplicidad gramatical y la gran cantidad de materiales didácticos disponibles para casi cualquier persona, por lo que muchos árabes hablan fluidamente el inglés.

LA IMPOSICIÓN NUNCA FUNCIONA, quien crea que se debe dejar de enseñar inglés para promover las lenguas indígenas no solo se engaña a sí mismo y otros, sino que trata de condenar a las nuevas generaciones a una nueva clase de analfabetismo pues, hoy en día, quien no sabe hablar inglés y usar un equipo de cómputo es como quien no sabía leer y escribir hace algunas décadas.