En México pareciera ser parte de nuestra idiosincrasia el rechazo –o inclusive odio– a todas las figuras de autoridad; si bien en algunos casos este rechazo es, hasta cierto punto, justificable, pues es innegable que muchas personas que ostentan algún cargo de autoridad, por muy pequeño que sea, suelen abusar de éste y cometer toda clase de tropelías y abusos, en otros casos este rechazo no tiene razón de ser y –lo que es peor– nos desensibiliza como seres humanos.

En la pasada edición de El Despertar de la Costa les dimos a conocer el lamentable caso de un alcoholizado conductor quien, durante una loca carrera, atropelló a dos elementos de la Policía Municipal de Santa María Colotepec, además de causar diversos daños materiales en esta ciudad costera.

Esta nota informativa también fue publicada y compartida en varios medios de comunicación de la región, y desde luego también a través de las redes sociales; precisamente ahí pude observar una gran cantidad de comentarios y reacciones de parte de ciudadanos que, escudándose en el anonimato que les brinda la Internet, demostraron la mediocre mentalidad que tienen muchos, pues fueron varios los que “celebraron” el hecho de que estos Policías Municipales fueran atropellados, no faltaron los que dijeron que “se lo merecían” por los abusos que han cometido varios elementos de ésta y otras corporaciones policiacas en la región de la Costa, y hasta hubo quienes externaron que mejor hubieran sido arrollados reconocidos políticos de la región.

Hubo muchos que, aparentemente en tono “bromista”, quisieron elevar como “héroe” a este ebrio conductor por haberles “dado una lección” a los uniformados, mientras que lamentablemente muy pocas personas señalaron correctamente que se esté celebrando una situación tan terrible.

Independientemente de los múltiples abusos que pueda cometer una persona, no podemos celebrar o FOMENTAR EL ODIO y celebrar que alguien, quien quiera que sea, sea lesionada o inclusive pueda perder la vida.

Existen formas de exigir justicia, pero no de esta manera, no debemos celebrar esta clase de mediocridad ni fomentarla, ya que en muchas ocasiones vivimos en un círculo vicioso, pues los elementos policiacos, al saber que la mayoría de ciudadanos no valora su trabajo ni servicio, más fácilmente acabarán cayendo en los abusos de sus compañeros, generando más rechazo por parte de la ciudadanía; sin embargo, cuando estos policías sienten que su trabajo es apreciado y valorado, muchas veces lo pensarán dos veces antes de caer en las tentaciones de la corrupción y el abuso de autoridad, pues saben que su reputación está de por medio, pero para eso como sociedad tenemos que cambiar nuestra mentalidad.