Momentos después del hoy tristemente célebre terremoto del 7 de septiembre de este año, muchos ciudadanos advirtieron que estarían alertas para impedir que funcionarios de gobierno y líderes o simpatizantes de determinados partidos políticos lucraran con esta desgracia pues saben bien de lo que es capaz la clase política en nuestro país.

Sin embargo, muchas veces se nos olvida que los políticos mexicanos son solamente un reflejo de nuestra sociedad, simplemente una muestra de lo que muchos mexicanos –si estuvieran en una posición similar– harían: buscar su beneficio por encima de cualquier otra cosa, aún eso implique afectar a otros.

Lo pudimos ver precisamente en medio de esta tragedia debido a los terremotos de las últimas semanas; fuentes oficiales han confirmado que existen miles de casos de ciudadanos que se han hecho pasar por damnificados, buscando recibir dinero o apoyos en especie tanto de las distintas instancias de gobierno como de otras personas e instituciones no gubernamentales que enviaron ayuda humanitaria para los damnificados.

Tal vez para muchos de nosotros puede ser inconcebible siquiera pensar en hacer algo así, sobre todo sabiendo que existen muchas personas que verdaderamente necesitan la ayuda y que podrían dejar de recibirla por culpa de quienes solamente fingieron, y quizá nosotros no podamos entender cómo puede alguien vivir con la conciencia tranquila sabiendo que con sus acciones está afectando a personas realmente necesitadas, pero ese es el punto, pues quienes hacen estas cosas no piensan en nadie más que en sí mismos, y no les importa en nada dañar a terceras personas.

Peor aún, muchas veces quienes menos necesitan los apoyos y sólo buscan acapararlos SON LOS QUE MÁS EXIGEN, mientras que quienes realmente lo perdieron todo, reciben los donativos que se les den y les sacan el máximo provecho; el problema es que mucha gente escucha los comentarios negativos de quienes no fueron verdaderamente damnificados, donde se quejan de que les dieron muy poco, o no lo que ellos esperaban, y al escuchar esta clase de comentarios, muchos ciudadanos creen que estas personas hablan por todos los verdaderos damnificados, y entonces deciden dejar de ayudar.

Es indignante que haya quienes no pueden sentir ni siquiera un poco de empatía por quienes lo han perdido todo, sino que buscan la manera de lucrar con la desgracia de miles de familias, eso sí, estas personas son las mismas que denuncian y se quejan de los diferentes partidos políticos y funcionarios de gobierno, los que no hacen nada de provecho pero sí están buscando beneficiarse ellos mismos.

Primero tenemos que entender que esos políticos de los que tanto nos quejamos son producto de la sociedad de la que nosotros mismos somos parte, y que así como muchos de nosotros buscamos en todo momento nuestro bienestar por encima del de otros, inclusive al margen de la ley; lo peor es que hay quienes se justifican, diciendo que lo que ellos hacen “no es nada” comparado con lo que los políticos mexicanos hacen, pero en realidad si queremos que las cosas cambien, nosotros somos los primeros que necesitamos cambiar, para así poder exigirle a otros que cambien.