Editorial

En días pasados, y hasta después de que se realicen las elecciones federales en julio del próximo año, en México se estará viviendo un ajetreado y enrarecido ambiente político en donde cada opinión, cada acción y cada movimiento estará siendo fríamente analizado tanto por simpatizantes como detractores de determinado partido político o aspirante a algún cargo de elección popular; desafortunadamente aquí vemos el grado de fanatismo político al que hemos llegado como país, y la incapacidad de muchos de analizar las cosas de manera lógica, dejándose llevar más por emociones o por lo que otros le dicen, en lugar de investigar e indagar.

Esta semana se aprobó en el Congreso de la Unión la llamada Ley de Seguridad Interior; detractores de esta ley han señalado que, con esta modificación, el Ejército Mexicano podrá intervenir para atacar y reprimir cualquier acto de manifestación pública y prohibir la protesta social y ciudadana.

En realidad, al leer el contenido de esta iniciativa, lo que se establece es la posibilidad de facultar a las fuerzas castrenses y de seguridad pública a intervenir únicamente en aquellos casos donde se está quebrantando de manera flagrante la ley, como en el caso de actos vandálicos y/o violentos, además de permitir que los cuerpos de seguridad como las policías puedan solicitar el apoyo de los militares en caso de verse superados para combatir a la delincuencia.

Esta iniciativa puede tener errores, eso es innegable, y se necesita garantizar un adecuado marco de derecho para que no se cometan abusos, sin embargo hay que entender que, a pesar de todo, esta iniciativa de ley surge de un clamor de varios sectores de la sociedad (especialmente del norte del país, en donde la violencia e inseguridad son parte ya de la vida cotidiana), evidentemente que los partidos políticos la retoman con una intención de generar simpatía y quizá atraer votos para los próximos comicios, de la misma manera que aquellos que se oponen a esta ley no lo hacen tanto por su preocupación por la seguridad pública o la libertad de expresión de los ciudadanos, sino simplemente BUSCAN GENERAR CONTROVERSIA para legitimar un movimiento político.

Ya en semanas pasadas, por medio de las redes sociales, se había manejado el rumor de una supuesta alza a las gasolinas que entraría en vigor entre diciembre y enero, hasta que se descubrió que no habría incremento alguno; ahora estos grupos que han hecho de la oposición a la “línea oficial” del gobierno exageran las implicaciones de esta Ley de Seguridad Interior, difundiendo información falsa o tendenciosa en lugar de darle oportunidad a la ciudadanía de leer el texto original de la iniciativa para que cada quien pueda formar su opinión al respecto.

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