Editorial

Para muchas personas el mundo es solamente en blanco y negro, no existen diferentes tonalidades de gris para ellas; en estos tiempos de efervescencia política lamentablemente vemos esta realidad mucho más de cerca, pues son muchos los que, por estar fanatizados con un cierto partido político o candidato, insultan, agreden y vituperan a todos aquellos que se atrevan a cuestionar las propuestas o ideas planteadas por un aspirante a algún cargo de elección popular.

Peor aún, en la mente de estas personas no cabe la posibilidad de que quien cuestiona pueda ser un simpatizante del mismo político, sólo que está ejerciendo su juicio personal y externa sus propias dudas, para ellas quien critica o pone en tela de juicio lo expresado por “el líder” por fuerza tiene que ser un “enemigo”, uno de los muchos rivales imaginarios del “movimiento” y, por tanto, debe ser acallado rápidamente.

Lamentablemente la clase política ha alimentado la idea de la sumisión total entre los simpatizantes de los diferentes partidos, llamado por los expertos como “pensamiento de grupo” (groupthink en inglés) en donde se promueve que los miembros de un grupo poco a poco deben ir renunciando a su propio pensamiento y “alineándose” a las ideas y normas que el mismo colectivo determine, acallando cualquier expresión de individualidad o disensión dentro del grupo.

En un verdadero movimiento democrático cada persona no solamente tiene el derecho, sino también la seguridad de expresar su opinión; por desgracia hoy en día vivimos solamente en una simulación de democracia en donde a cualquiera se le tolera su opinión, siempre y cuando ésta vaya acorde a las ideas o principios de determinado movimiento político o social, en caso contrario se buscará la forma de censurarla o restarle valor, simplemente por contravenir la opinión generalizada.

Y es que, finalmente, debemos entender que –como personas– estamos sujetos a cometer errores; para muchos puede parecer extraño, pero es innegable que QUIEN TE CUESTIONA SE PREOCUPA por ti, pero hay quienes piensan lo contrario, que aquellos que no nos cuestionan únicamente son los que se preocupan por nosotros, pero eso no es verdad, porque al cuestionar a alguien es porque queremos verla mejorar y progresar, mientras que quien en todo nos da la razón simplemente busca que caigamos en el conformismo y nos estanquemos en el lugar o situación donde estamos, sin oportunidad de seguir creciendo.

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