Puerto Escondido, Oax. En la mayor parte de las grandes ciudades, parte del paisaje urbano son las personas dedicadas a la mendicidad, llámese artistas callejeros, como payasos, músicos, equilibristas, amén de limpiaparabrisas y vendedores que en los diversos cruceros se dedican a ofrecer sus productos o servicios, sin contar aquellos que andan pidiendo caridad en forma de la consabida “monedita”.

Dado el gran crecimiento que ha tenido en estos últimos años, Puerto Escondido también empieza a contar con esta clase de personas que se colocan de manera estratégica en los principales cruceros donde hay instalados semáforos para pedir una moneda.

Aunque sabemos que hay quienes verdaderamente piden este apoyo por una necesidad real, también los ciudadanos sabemos de sobra que hay muchos que únicamente piden una moneda para poder solventar sus vicios, especialmente alcohol, tabaco y a veces drogas; por eso es importante para esta clase de personas no solamente ubicarse en cualquier crucero donde hay un semáforo, sino que tiene que ser uno donde haya cerca alguna tienda de conveniencia o de abarrotes donde nada más juntar el dinero suficiente estos sujetos puedan acudir a comprar cigarros, cervezas o cualquier otra cosa para seguir intoxicando su cuerpo.

Por ello, el espacio más disputado –en ocasiones de manera literal– por estas personas dedicadas a la mendicidad es el Crucero Principal de este Puerto, que conforman el Bulevar José Murat y las Avenidas Alfonso Pérez Gazga y Oaxaca, en donde a pesar de los esfuerzos de las autoridades municipales por quitar a estas personas, éstas después de algunos días de aparentemente haber aceptado la decisión de los representantes de gobierno siempre regresan a las andadas.

Para muchos ciudadanos el problema no es en sí que estas personas estén en los cruceros pidiendo una moneda, ni siquiera que la mayoría de quienes mendigan de esta forma usan ese dinero para comprar alcohol, tabaco y hasta drogas, el verdadero problema para muchos es que esta clase de personas andan “trabajando” todavía bajo los influjos del alcohol y las drogas, por lo que en no pocas ocasiones se han registrado casos en que estos sujetos se tornan violentos y agresivos cuando un conductor se niega a darles una moneda, además que en ocasiones ha habido disputas entre ellos mismos por pelear el control de los cruceros donde “trabajan”.

Pero quizá por encima de todo esto la mayor queja entre los ciudadanos es que estas personas, ya alcoholizadas, se comportan como cualquier borracho, faltándole el respeto a las personas, a la propiedad privada y a la vía pública; un claro ejemplo lo pudo atestiguar este reportero cuando, en días pasados, me encontraba yo en mi trabajo cotidiano por las calles de este Puerto, cuando a plena luz del día y en céntricas calles de la ciudad pude observar a uno de estos mendigos claramente alcoholizado y haciendo sus necesidades fisiológicas en la vía pública, sin importarle que en esos momentos anduvieran por ahí caminando mujeres y niños, pues en el estado en que se encontraba este sujeto a duras penas y podía mantenerse de pie.

Con este fotocomentario hacemos un llamado a las autoridades pertinentes para que sigan vigilando estos cruceros y evitar que estos mendigos sigan dando una mala imagen, pues es bien sabido en qué lugares se reúnen ante los fétidos olores que quedan porque estas personas hacen sus necesidades fisiológicas en la vía pública.