Bahías de Huatulco, Oax. Un final feliz tuvo la odisea que tuvieron que vivir tres pescadores de tiburón y sus familiares, luego de que estos hombres se hicieran a la mar el lunes 13 de marzo y, luego de 24 horas en altamar, no volvieron cuando se suponía, lo que preocupó a sus familiares, comenzando así una desesperada búsqueda por mar y aire durante seis angustiosos días, ya que por momentos hubo el miedo de que estos tiburoneros de la zona de Huatulco quizá no volverían con vida a casa.

Afortunadamente estos temores no se hicieron realidad y concluyeron de manera positiva para todos; como se le informó oportunamente a través de estas páginas de El Despertar de la Costa, la madrugada del lunes 13 de marzo los pescadores Martiniano Nava Pacheco, Pedro Cosme y Obed Jiménez Martínez, a bordo de la embarcación Playa Mar II, salieron a pescar tiburones, informándoles a sus familiares que volverían a tierra para el día siguiente, martes 14 de marzo.

Al pasar 24 horas de la partida de estos tiburoneros y no tener todavía noticias de ellos, sus familiares comenzaron a inquietarse, pues conocen perfectamente los riesgos a los que se enfrentan los pescadores en cada travesía mar adentro, cada minuto que pasaban sin saber nada de ellos sus familiares iban preocupándose más; ya por la noche amigos, familiares y compañeros de oficio de estos pescadores empezaron a temer que Martiniano, Pedro y Obed habían tenido algún problema en altamar y por eso no habían logrado volver.

Por ello los familiares de estos pescadores decidieron informar de la situación a la Capitanía de Puerto en Huatulco, iniciándose un operativo de búsqueda y rescate durante las primeras horas de la mañana del miércoles 15 de marzo, hasta que se acabó el combustible y las embarcaciones que participaban en la búsqueda tuvieron que volver a tierra firme.

Pronto esto se convirtió en tema de interés para la comunidad en general, prestadores de servicios, el gobierno municipal y Capitanía de Puerto, más y más personas se fueron sumando a la búsqueda de los tres tiburoneos; mientras tanto, familiares de los pescadores solicitaron el apoyo del Gobierno del Estado, encabezado por el maestro Alejandro Murat Hinojosa, esta petición tuvo eco y se autorizó el despliegue de una avioneta tipo Commander para apoyar en la búsqueda vía aérea 

El lunes 20 de marzo una embarcación comandada por Joaquín Nava Marcelino, hermano de Martiniano Nava Pacheco, uno de los desaparecidos, encontró algunas artes de pesca las cuales, al revisarlas, confirmaron que eran de la embarcación Playa Mar II; este hallazgo se realizó a 26 millas náuticas de Puerto Ángel.

El hermano de Martiniano volvió a tierra con estas pruebas, informando de dónde las había encontrado y así, llenos de renovados bríos, más de diez embarcaciones con provisiones para permanecer hasta dos días en altamar se lanzaron en una nueva búsqueda, desplegándose alrededor del sitio donde fueron halladas las artes de pesca de la embarcación Playa Mar II.

Finalmente durante las primeras horas del martes 21 de marzo llegó la noticia más anhelada por familiares y amigos de estos pescadores: la lancha El Arca de Noé, capitaneada por el joven Luis Ernesto López Chávez, había logrado encontrar a los náufragos.

Las lanchas que participaban en la búsqueda se dirigieron al lugar, y los tripulantes de la embarcación Alex auxiliaron a sus compañeros, y al enterarse que por una avería mecánica había estado navegando a la deriva, los subieron a su propia lancha, al tiempo en que otras lanchas empezaron a remolcar la embarcación Playa Mar II.

En tierra firme se realizaron todos los preparativos para recibir con bien a los tres pescadores desaparecidos quienes, al arribar, primeramente fueron valorados por paramédicos de la Cruz Roja Mexicana delegación Huatulco, y posteriormente trasladados al hospital para su valoración médica.

Al ser entrevistados por familiares, amigos y representantes de los diversos medios de comunicación presentes en la dársena de Huatulco, los sobrevivientes a este naufragio, manifestaron que comenzaron a tener problemas con la batería del motor, la cual se les descargó en varias ocasiones, por lo que finalmente comenzaron a andar a la deriva, que incluso estuvieron a 65 millas náuticas (120 km) de la costa, explicaron.

Se enfrentaron a olas de hasta seis metros de altura; los pescadores señalaron que Martiniano y Obed, acorde a su fe, decidieron ayunar durante varios días para pedirle a Dios la ayuda para que fueran rescatados, mientras que Pedro estuvo alimentándose con pedazos de pescado disecado; entre los tres consumieron al menos doce litros de agua contenida en garrafones y unos 18 litros de agua que obtuvieron de la barra de hielo que llevaban para conservar los pescados capturados.

Finalmente en el transcurso de la mañana del séptimo día de su odisea avistaron a la primera embarcación que minutos después los ayudó y de esta forma volvieron a tierra firme, sanos y salvos junto con sus familiares y amigos, agradeciendo la ayuda prestada por todos sus compañeros y prestadores de servicios turísticos, así como de las autoridades involucradas en el operativo que, en esta ocasión, tuvo resultados positivos.