Píldoras de Cultura.

2059.- ACLARACIÓN NO PEDIDA

Frecuentemente recibo correspondencia en la que se me señala como persona que desea IMPONER su voluntad. No es cierto. En los muchos años que tengo de trabajar en los idiomas, no he podido (ni podré) “inventar” algo con respecto a ellos, es decir: todo lo que digo es basándome en libros de gramática. No existe la posibilidad de que por mi gusto tal o cual palabra se escriba de otro modo que indique la Real Academia Española. Y esto, es para todo el mundo de habla hispana. No hay más.

Si usted cree que puede inventar un vocablo... está equivocado de pe a pa. No es posible que una persona, un grupo determinado, una institución educativa e incluso alguna secretaría (por ejemplo la SEP) puedan hacer algún cambio en las reglas gramaticales, en la estructuración de los vocablos, etc. Pueden modificar la forma de la enseñanza (ya lo hizo la SEP, y nos fue muy mal), eso ya es otra situación... quisieron “agregar” vocablos en la composición de las reglas... pero nada más...

Le daré a usted algunos ejemplos del mal uso de nuestro idioma y que persisten (por favor busque en un buen diccionario y verifique lo que le señalo):

GOBERNATURA o GUBERNATURA. ¿Verdad que estos vocablos los ha escuchado, leído, dicho y escrito? Pues son inexistentes. Ambos son incorrectos. Se comete barbarismo al emplearlos. 

Usted podría decirme: “...bueno, es que en todo el país los usan y los entendemos perfectamente, además, el pueblo va efectuando los cambios ‘necesarios’ en nuestra lengua...”

Cuando se trata de un neologismo (palabra nueva), no debe haber problema porque realmente es necesario. Hace muy poco tiempo se aceptó, como neologismo, el vocablo “chatear”. Sin embargo los señalados no pueden ser aceptados porque existe la palabra académica: GOBERNACIÓN:

“...y el señor Gabino Cué Monteagudo preside la GOBERNACIÓN del estado de Oaxaca...”

“...el PRI ganó cuatro de las seis GOBERNACIONES...”

Es probable que si usted usa cualquiera de los dos vocablos le suceda lo siguiente:

—...yo creo que la gobernación en nuestro estado...

—¿La qué, dijiste?

—La gobernación en nuestro estado...

—¿De dónde sacaste esa palabra...?

—Huy, amigo mío, es tan antigua como presidencia, dirección, etc....

—Oye cuate, yo nunca la había escuchado...

—Estoy de acuerdo contigo, pero no por ello deja de ser la correcta y no los barbarismos que solemos escuchar o leer...

—¿Quieres decir que en todo el país están equivocados...?

—Pues... me apena decirlo, pero sí, sí se trata de un “error colectivo”, debido a la ignorancia gramatical que existe, especialmente, en los medios de comunicación...

—Pues como dice mi amigo Luis: “¡Recontrasopas...!”   

Por supuesto que la decisión es personal. Si hace lo que le sugiero en el tercer párrafo (con respecto al diccionario) se dará cuenta de que no existen ambos vocablos, pero no porque esté incompleto su libro, sino porque son “hechizos”.

2060.- LOS VERBOS FORZAR, SOLDAR Y HOLLAR

PREGUNTA:

José Antonio Cuevas R.

Don Salimoy:

Le pido que me haga el favor de decirme cómo se conjugan estos tres verbos: forzar, soldar y hollar, pues son, de entre muchos más, los que me causan problemas al querer conjugarlos. Gracias.

RESPUESTA:

Con mucho gusto le respondo al señor José Antonio Cuevas: 

FORZAR. Este verbo debe conjugarse como “almorzar”. Usted nunca diría: “yo almorzo”. 

El problema de este verbo es que muchas personas no saben que es irregular y que, por tanto, cambia su raíz, su radical al conjugarse. 

En un verbo regular NUNCA cambiará (por esa razón es regular) y son mucho más sencillos de usar. ¿Le parece bien que veamos algunos ejemplos de unos y otros? 

VERBOS REGULARES: (Infinitivo) Comprar. (Le quitamos el sufijo de infinitivo: ar = compr (compr es el radical, la raíz.) Al conjugar el verbo sólo le agregaremos el sufijo correspondiente al tipo de persona (lo dejaré separado para mejor comprensión): 

Yo compr o, tú compr as, él compr a, nosotros (as) compr amos, ustedes compr an, ellos (as) compr an. / Yo observ o, tú observ as, él observ a, nosotros (as) observ amos, ustedes observ an, ellos (as) observ an. / Yo levant o, tú levant as, él levant a, nosotros (as) levant amos, ustedes levant an, ellos (as) levant an.  

VERBOS IRREGULARES: 

FORZAR. Le quitamos el sufijo de infinitivo: AR. = forz. Cambia la o por ue (como en contar o almorzar) y le agregamos el sufijo correspondiente al tipo de persona: Yo fuerz o, tú fuerz as, él fuerz a, nosotros FORZ amos (en el caso de la primera persona del plural: nosotros, NO hay cambio en el radical, en la raíz. Quizá haya alguna excepción, pero lo dudo. Esto es en todos los casos.), ustedes fuerz an, ellos (as) fuerz an./ 

SOLDAR. Le quitamos el sufijo de infinitivo: AR. = sold. Cambia la o por ue (como en contar, almorzar o forzar) y le agregamos el sufijo correspondiente al tipo de persona: Yo sueld o, tú sueld as, él sueld a, nosotros SOLD amos (en el caso de la primera persona del plural: nosotros, NO hay cambio en el radical, en la raíz. Quizá haya alguna excepción, pero lo dudo. Esto es en todos los casos.), ustedes sueld an, ellos (as) sueld an. 

SERVIR. Le quitamos el sufijo de infinitivo: IR. = serv. Cambia la e por i. Yo sirv o, tú sirv es, él sirv e, nosotros SERV imos (en el caso de la primera persona del plural: nosotros, NO hay cambio en el radical, en la raíz. Quizá haya alguna excepción, pero lo dudo. Esto es en todos los casos.), ustedes sirv en, ellos (as) sirv en.

HOLLAR v.t. (del latín fullo, batanero). Pisar; hollar el suelo. Figuradamente puede usarse como abatir, humillar; hollar a un infeliz. Oprimir. 

Se conjuga igual que el verbo contar: Yo cuento, yo huello; tú cuentas,  tú huellas; él cuenta,  él huella; contamos,  hollamos; cuentan,  huellan. Conté,  hollé; contaste,  hollaste; contó,  holló; contamos,  hollamos; contaron,  hollaron. Contaré,  hollaré; contarás,  hollarás; contará,  hollará; contaremos,  hollaremos; contarán,  hollarán. (Imperativo:) Cuenta,  huella. (Participios:) Contando, hollando; contado,  hollado.

2061.- EL USO DE LAS PREPOSICIONES

Ya hubo una Píldora en la que se trató el mal uso de las preposiciones. Ahora veremos el buen uso de ellas; especialmente de las que, realmente, no sabemos usar. 

La preposición tiene gran importancia en la expresión, sin ella resultaría ininteligible nuestra manera de hablar. La función de la preposición es la de establecer dependencia entre las palabras, une voces de diferente oficio, y jamás liga oraciones. 

La preposición es INDISPENSABLE en casi todos los complementos de la oración: Muchos verbos se construyen con una preposición, pero tienen diverso significado; por ejemplo: 

ABURRIRSE: con una persona, de su compañía, por todo, en una función, con la amistad. 

ALEGRARSE: de un triunfo, por una carta. 

RESBALAR: con una cáscara, en la calle, sobre la nieve. 

RECONOCER: a alguien, en una reunión. 

DESEMBARCAR: de la nave, en el puerto.  

CABE es una preposición anticuada equivalente a “junto a”, se usa en poesía: Así se dice: La niña está cabe al arroyo, y es lo mismo que si decimos: la niña está junto al arroyo. 

HACIA. Indica rumbo o dirección: Vamos hacia el triunfo. La embarcación se dirige hacia el Oriente. ¿Hacia dónde vas? 

HASTA. Es una preposición de origen árabe: indica límite de: 

TIEMPO: Hasta mañana nos veremos. Hasta que te volví a ver. Hasta la próxima semana. Hasta mañana en la noche. Hasta el año próximo. 

LUGAR: Voy contigo hasta el mercado. Me acompañó hasta el teatro. Llegará el camión hasta la Alameda. 

NÚMERO: El niño sabe contar hasta diez. Tenía hasta tres sirvientas. Llegó a poseer hasta cien chivos. 

ACCIÓN: Luché hasta que gané. Trabajó hasta vencer. Quitó la hierba hasta que terminó. 

SO: Es sinónimo de “bajo de” en las expresiones siguientes se puede notar: 

Lo hizo so pretexto de ayudarme. 

So pena de muerte. 

So capa. 

So color. 

SO entra en la formación de algunas palabras: soasar, sobajar, soalzar, solomo, soflama, sofreír, socavar, soterrar, soterráneo, etc. 

TRAS: equivale a después de, a continuación, en relación con el espacio y con el tiempo. Veamos algunos otros de sus significados: Como prefijo es sinónimo de “detrás de” como en trastienda. Es lo mismo que “en busca de”: Andar tras el reo. Indica “del otro lado, más allá”. Trasatlántico, trasandino, transfusión, etc. Orden: Venían uno tras otro; tras la soga viene el caldero. Significa “además de”. Tras de no darle, le pega.

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