Epigrama

El 11 de julio del año en curso falleció nuestro amigo Miguel Ángel Menéndez López, personaje de la locución en esta ciudad.

Miguel Ángel se marchó,

al cielo, atrás muy atrás;

tan sólo se adelantó

pero triste exclamo yo:

amigo… ¡Descansa en paz!

Sección Poética 

Hasta luego, Miguel.
Autor: Ing. Abel E. Baños Delgado.

Se adelantó  un gran señor

en el viaje al alto cielo;

nos invade el desconsuelo;

un lacerante dolor;

aunque esté junto a El Creador

su partida da tristeza;

pues era hombre de una pieza,

inteligente y despierto

que quiso mucho a su Puerto

por su quietud  y belleza.

 

Prestigiado locutor

con una voz recia y clara,

hacía que se le escuchara

en Puerto y alrededor;

le ponía chispa y sabor

a todo lo que él hacía;

al público entretenía,

asimismo le informaba

pues con gran tacto lograba

dar noticia y alegría.

 

Inquieto y batallador;

esforzado e inventivo;

trabajador y creativo;

además de locutor

fue entusiasta voceador

y conductor de un sonido,

que lo tuvo entretenido

en un tiempo de su vida;

ya con el ansia cumplida

dio a su vida otro sentido.

 

Transitó en el periodismo

profesional  y veraz;

con esfuerzo pertinaz;

con trabajo,  dinamismo,

entusiasmo y optimismo

consolidó un semanario

con la consigna e ideario

de realismo, seriedad,

de presencia y calidad

del que fue un gran visionario.

 

La crónica también le atrajo

y allí lució su memoria;

fue entretejiendo la historia

parte a parte, gajo a gajo;

sin vericueto ni atajo;

con habilidad y acierto

como hortelano en su huerto

dos historias cosechó:

El Puerto que se perdió,…

Ni tan escondido… el Puerto.

 

Miguel Ángel… ¡Hasta luego!

no puedo decirle adiós;

porque se quiebra mi voz

por un sentimiento ciego

y me quema como fuego

una lágrima fugaz,

que se escurre por mi faz

por esta cruel despedida

y exclamo en forma sentida:

amigo…¡Descansa en paz!