Epigrama

En el Quinto Informe de Gobierno nuestro Presidente de la República dio a conocer logros magníficos en su gestión.

Tantos logros cacareados

mi ánimo los justiprecia;

somos muy afortunados

ya no estemos preocupados:

¡Ya estamos igual que Suecia!  

Sección Poética 

El Jefe Anaya.

Autor: Ing. Abel E. Baños Delgado

¡Na’cu mi chú, tata!-Jefe:

hoy traigo a ti mi palabra;

tu recuerdo me acongoja,

me persigue, me taladra;

quiere salir como un grito

desde lo más hondo de mi alma

para que sepa tu gente

lo que fueron tus andanzas.

 

Muy jóvenes nos cruzamos

en la escuela secundaria

y ya mostrabas talento

en manejar la guitarra;

nuestras primeras conquistas

gozaron las serenatas,

que miedosos y furtivos

dimos en las madrugadas.

 

Y ya después en Chapingo

nuestras vidas se entrelazan

con las mismas ilusiones,

la misma meta trazada,

porque los pobres tenemos

también sueños y esperanzas;

era entonces nuestro anhelo

la senda universitaria.

 

¡Cuántos desvelos sufridos!

¡Cuántas vigilias amargas!

¡Cuántos tristes sinsabores

a veces se presentaban!

Pero con tesón y entrega;

con coraje y con constancia

al final lograste el triunfo

al cruzar la meta ansiada.

 

Me acuerdo de aquellas veces

en que muerto de nostalgia,

por la lejanía existente

de tu Eufemia bien amada,

me decías: ¡Negro chiveño

quiero echarme una cantada!

Nos íbamos a Boyeros

a cantarle a mi Yolanda.

 

Mucha devoción mostraste

a tu Eufemia idolatrada;

ni los suplicios del viaje

por el tiempo y la distancia

hicieron que un miligramo

de tu pasión se menguara:

fuiste fiel hasta la muerte,

indio de noble prosapia.

 

 Tu amor fue recompensado

y tu valía aquilatada;

tu amada te ha respetado

y te recuerda con lagrimas,

y te tiene bien presente

en su mente y sus plegarias;

y tus hijos te veneran

y heredaron tu constancia.

 

Estudiante tesonero,

batallador y sin mancha;

profesionista cumplido,

honesto, de una palabra;

esposo fiel y amoroso;

padre con ternura santa;

amigo leal y sincero,

fuiste eso Gabriel Anaya.

 

Indio: partiste en el tren

que salió por la mañana,

mi viaje se ha retrasado,

se ha prolongado mi estancia;

desentumece los dedos

y afina bien la guitarra,

para que el día que yo llegue

¡Vayamos de serenata!