Epigrama

Sugiere Enrique Peña Nieto “tandas” entre damnificados para reconstrucción de casas.

Redacción SDPNOTICIAS.COM Vie 06 oct 2017 21:17

Esta propuesta es nefanda

lo declaro en forma franca;

Quien a este país manda:

¿También construyó con tanda

la fastuosa Casa Blanca?  

Sección Poética 

Recuerdos.

Autor: Ing. Abel E. Baños Delgado

Hoy que lo años me pesan

como un estorbo en la espalda;

aparecen los recuerdos

como una risueña danza

en el patio del cerebro

y entre gritos me reclaman

que desean  que los libere

de esa recóndita jaula,

para correr como potros

en la llanura del alba.

 

Y ya sueltos de ataduras,

en un gran tropel avanzan

y detienen su carrera

en el tramo de mi infancia;

en aquellos bellos años

cuando supe qué era jauja;

aquel feraz paraíso

que alegre nos cobijaba;

aquel edén prodigioso

que era el pueblito de mi alma.

 

Y me miro chirundito

con la risa alborotada

chapoteando en las corrientes

que el tepaquiagüe formaba;

uno más entre la tropa

de muchitos bajo el agua;

sin temor a los catarros,

ni a los resfriados ni a nada

sólo el gozo relajante

que Natura nos brindaba. 

 

También me veo precavido

caminando en la rezanja

en la veredita angosta

por entre bledos y malvas;

ojos y oídos alertas

por culebras y alimañas;

con el chundito en la diestra

como herramienta y como arma

cuando iba a dejar las yolcas

a la milpa en las mañanas.

 

Me miro en el Charco Pluma,

el más cercano a las casas;

circundado por mogotes

y entre la selva mediana;

con el anzuelo en la cuerda,

un cañicito y la vara,

con un pote o una blanquilla

que me servían de carnada

para pescar con paciencia

popoyotes y mojarras.

 

Me contemplo en las parotas

que a mi pueblito adornaban;

que como hercúleos colosos

sostenían frondosas ramas;

y donde todas las noches

rumiaban allí  las vacas

de la familia Bernal;

y que al despuntar el alba

recogíamos los cuyules

que algunas regurgitaban.

 

Me vislumbro entre la brosa

de los niños de mi etapa;

Chilo Bernal, Berna Ayona,

Joncho Cisneros,… ¡Caramba!

Y otros tantos que el recuerdo

ya ni sus nombres atrapa,

pero sin duda ninguna

en ese época lejana

nos unían sólidos lazos

por nuestra misma prosapia.

 

Y distingo a Chico Ayona,

vecino de mi morada,

con un montón de palomas

que atrapaba en unas trampas;

o regresando del charco

muy alegre la mirada

y colgándole del hombro

una ensarta de mojarras;

o si no había tenido suerte

traía sus varias iguanas.

 

Y continúan los recuerdos

paseando con mansa calma

en los caminos del tiempo

que ha empolvado la distancia;

pero que yo testarudo

con una intención porfiada

quiero asirlos con mis manos

para darles su mimada.

¡No olvidar aquellos tiempos

en Cerro de la Esperanza!