Poética y Epigrama.

Epigrama

En la sala de espera del Aeropuerto Internacional de Puerto Escondido, Oax., no están  funcionando los baños para hombres.

Con un poquito de tacto

muy fácil se simplifica:

¡deben comprar ipso facto

un servicial artefacto

que se llama bacinica!

Sección Poética 

Chapingo...¡gracias!.

Autor: Ing. Abel E. Baños Delgado

En esta fecha solemne

que nos reúne y enlaza;

en que venimos gozosos

a esta cita programada,

desde diferentes puntos

de nuestra espaciosa patria

y algunos otros llegados

de las naciones hermanas

y expresar:…¡Aquí presente!

¡Chapingo, de mis entrañas!

 

Nueve lustros festejamos

de haber dejado las aulas

y a esta escuela que cual madre

con amor nos cobijara;

que nutriera mente y cuerpo

con su espléndida enseñanza

y hacernos hombres de bien

con gran formación agraria,

y de ideales progresistas,

con pundonor y templanza.

 

Nueve quinquenios se han ido

como furtivos fantasmas;

se han disipado en el tiempo;

se han perdido en la distancia;

pero su paso funesto

nos ha corroído el alma;

al cuerpo lo han carcomido 

con sus desgastantes garras,

pero cordura y  sapiencia

han dejado de ganancia.

 

Nos sacude el regocijo

y se refleja en la cara

al ver a los compañeros

de aquella imberbe camada;

de estrechar con gran terneza

sus manos nobles y francas;

de abrazarlos con cariño

con alegría desbordada,

como un torrente impetuoso

que todo a su paso arrasa.

 

Aquel enjambre que hace años

de esta colmena volara;

regresa hoy con entusiasmo

y con tristeza marcada,

pues algunos de los miembros

por diversas circunstancias

partieron hacia el arcano

de manera anticipada;

para ellos nuestro recuerdo,

nuestro pesar y plegaria.

 

Fluyen las reminiscencias

de aquella joven etapa;

cuando arribamos inquietos

a esta escuela centenaria;

con el brío en el organismo

que a chorros se desbordaba;

con la ilusión en las mentes

límpida, turgente y clara

de que un día de aquí voláramos

fortalecidas las alas.

 

Al llegar, hoy, bulliciosos

hasta esta área venerada 

y al mirar los edificios,

la inolvidable calzada,

el comedor, dormitorios,

la Capilla Riveriana,

el Árbol de los Acuerdos,

San Casmeo, las Circasianas,

se nos estremece el cuerpo

punzado por la añoranza.

 

Tus hijos enternecidos

en esta ocasión preclara

venimos a saludarnos

a tu sombra idolatrada

y a reafirmar el amor

inestimable y sin mancha,

que todos te profesamos

como una joya preciada

y a gritarte muy sonoro:

¡Chapingo! ¡Chapingo!... ¡Gracias!

 

También puede interesarle: