Epigrama

La empresa Acreimex, ubicada en la esquina de Sexta Norte y Tercera Poniente de esta ciudad, ponen diariamente publicidad grabada fuera de sus instalaciones con un volumen que daña la salud y no permite realizar actividades intelectuales.

¡Insoportable en verdad!

¡Este ruido casi mata!

¡Como no hay autoridad

ponen tal publicidad!

¡Y ojalá que fuera grata!

Sección Poética 

Los Chagües.

Autor: Ing. Abel E. Baños Delgado.

Los terrenos de humedad

evoco con añoranza;

allí realicé mi crianza,

fueron mi nimia heredad;

con vasta fogosidad

en mi era de campesino,

con mi hermano Alejandrino

en los días de vacaciones

los sembramos como peones

conformes con su destino.

 

En esas tierras feraces

abonadas por el río,

los dos mozuelos con brío;

perseverantes, tenaces,

fuimos en verdad capaces

de cortar el camalote,

sembrar maíz zapalote,

frijol y chile costeño;

enseguida fue un ensueño

comerse asado un elote.

 

Al río me iba por el agua

con un bule vegetal;

en el fogón del comal

ya que estaba como fragua

presto asaba una camagua;

luego en un práctico jarro

hecho por mi tía con barro,

las yerbamoras hervía

y chacalines cocía

en algún otro cacharro.

 

Allí con mucha ilusión

estrené el primer machete;

que fue un preciado juguete

que usé con fascinación;

me hacía sentir un campeón

cuando el chagüe desyerbaba;

o cuando un palo cortaba

para arreglar el corral

y evitar que un animal,

un puerco o alguna vaca,

se le quitara lo flaca

con nuestro verde maizal.

 

Debajo de un macahuite

y de fondo el cielo azul;

partía coyul tras coyul,

que me sabían a confite;

llenaba mi chiquihuite,

luego cortaba una caña,

y me iba entre la baraña

a comérmela en el río,

un clavado arreaba al frío

como final de mi hazaña.

 

Ya tarde los toronjiles

eran casas de zanates;

me picaban los aguates

que pescaba en los huamiles,

cuando un ramo de chipiles

en mi paso allí cortaba

y que después devoraba

en buen caldo con limón

y tortillas que al fogón

mi madre me calentaba.

 

Son recuerdos de mi infancia

y mi tierna juventud,

que se vienen  en alud

hasta esta larga distancia,

su golpazo y resonancia

me llegan con gran afán,

cual piquete de alacrán

que me marean los sentidos;

pero esos tiempos vividos

¡Sólo en sueños volverán!