¡Ay Santa Blita de Surf! Cuando representantes de la autoridad son “cachados en la maroma” haciendo cosas indebidas los ciudadanos, que siempre somos tan “honestos” y respetuosos de la ley, pegamos el grito en el cielo, nos lamentamos y exigimos que se castigue a tan malos elementos, ah pero que a nosotros no nos digan nada sobre la forma en que hacemos las cosas, porque siempre tenemos mil y una excusas para justificarnos.

El problema es que para exigir también tenemos que cumplir, y eso va de las dos partes, la autoridad tiene que poner el ejemplo, eso es innegable, pero igual los ciudadanos, si queremos que las autoridades respeten, también tenemos que respetar nosotros lo que dice la ley.

Y precisamente hablando de este tema es que me doy cuenta que si hay un grupo en Puerto Escondido (aparte de los taxistas que, como una verdadera mafia, intimidan a toda autoridad que intenta aplicarles castigos conforme a la ley) son los motociclistas; hasta pareciera que algunos de ellos hasta inventan nuevas formas de quebrantar la ley o seguir ensanchándose como el famoso cuento del camello, a ver hasta cuando la autoridad va a atreverse a ponerles un alto.

Porque me acuerdo que hace unas semanas se anunció con bombo y platillo que iba a haber una campaña de concientización para que los motociclistas supieran cuáles son las reglas que deben seguir al usar un vehículo de estos, entre ellos recordarles llevar el casco de seguridad, no llevar más de dos pasajeros a bordo ni niños menores de 7 años BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA, los de 7 para arriba pueden ir si van junto a uno de sus padres o tutor, pero siempre cumpliendo con la norma de que un máximo de 2 personas pueden viajar en una motocicleta.

Sin embargo al día de hoy no solamente no se ha visto que a los motociclistas les haya “caído el 20” sino que, como decía, hasta parece que buscan de inventarse nuevas formas de quebrantar la ley o pisotear los derechos de terceras personas nada más para demostrar que, a ellos, la autoridad les hace lo que el viento a Juárez.

Esta semana me tocó ver cuando circulaba sobre la Avenida Oaxaca, a la altura de una ya muy conocida tienda de telas en esta calle, como durante casi todo el día el tráfico en esta avenida estaba muy pesado, y una larga fila de autos estaba esperando la luz verde del semáforo; en eso noté que atrás de la fila venía un solitario motociclista, quien a todas luces se notaba que es de esos que se sienten tiburones y que si se paran se van a morir, este motociclista de manera imprudente venía por el carril izquierdo, y cuando vio una oportunidad, a la mala se subió a la banqueta con su vehículo en movimiento, acelerando para ganarle el paso a los vehículos e incorporarse a la circulación; a lo mejor quien hace esto dirá que ellos “calculan bien” su maniobra, pero recordemos que siempre hay cosas que cambian en milésimas de segundo, imagínense que cuando empiezan la maniobra la banqueta se ve despejada y de pronto, prácticamente de la nada, sale algún pequeñín corriendo de alguna casa cercana, y el motociclista no puede parar a tiempo, ¿hay necesidad de llegar a esos extremos solamente por ahorrarse unos segundos en el tráfico? Ahí se los dejo de tarea para que lo mediten.