¡Ay Santa Cita la Cafetera! Es triste ver que autoridades van y autoridades vienen y ninguna está dispuesta en poner aunque sea un poquito de orden en Puerto Escondido; no digo esto solamente por el tema del famoso “reordenamiento urbano” que, para muchos, parece que solo fue una tomadura de pelo por parte de la actual administración municipal de San Pedro Mixtepec, pues no se ve ninguna intención real de darle una solución DEFINITIVA a este tema; también digo que no hay interés en poner orden por otras malas y añejas prácticas que no se ha podido, o mejor dicho, querido, erradicar, como es el caso de los abusos de los taxistas de Puerto Escondido.

Y sé perfectamente que no son todos, y que por unos cuantos malos elementos salen pagando los platos rotos todos ellos, pero también, como me comentaba una persona, lo que es verdad es que entre los mismos compañeros del gremio se conocen, y saben quiénes son los que tienen las malas mañas pero, desafortunadamente, muchos de los taxistas prefieren no decir nada, a veces por miedo a meterse en problemas y que los acaben dejando sin trabajo, y en otras ocasiones porque saben que también ellos andan en malos pasos.

La principal queja es y ha sido siempre que los taxistas cobran LO QUE SE LES DA LA GANA porque no hay una lista de tarifas a la vista de todos los pasajeros; y sabemos perfectamente por qué es que no se tienen estas listas, ¡porque a los mismos taxistas y directivos les conviene! Porque los directivos de los sitios de taxis se pueden dar baños de pureza cuando hablan ante los medios y aseguran que ellos le dan seguimiento a todas las denuncias y quejas, que les ponen “multas” y castigos a los malos elementos, pero si en verdad fueran así las cosas ¿no se supone que los demás taxistas deberían haber aprendido ya la lección? Y sin embargo, vemos que el problema no sólo no desaparece, sino que se vuelve cada vez más común.

Eso quiere decir que, una de dos, o los dichosos castigos son pura “tomadura de pelo” o bien, que no son suficientes y se tienen que tomar medidas más drásticas; pero, por principio de cuentas, los directivos de los sitios de taxis deberían considerar que una solución muy efectiva a este problema de los cobros excesivos es simplemente llevar una lista de precios a la vista de los pasajeros, con las cuotas más comunes o precios de referencia para que los clientes sepan(mos) en cuánto sale más o menos un viaje, obviamente con un cierto margen de diferencia por diversas circunstancias.

El problema es que ni directivos ni muchos de los taxistas quieren que el cliente sepa de las tarifas “reales” para así poder cobrar lo que quieran, y es ahí cuando uno se pregunta: ¿y la autoridad qué hace al respecto? Porque una cosa es respetar la “autonomía” de los sitios de taxis, pero cuando hay tantos abusos y denuncias se tiene que intervenir, aunque a los malos elementos no les guste, y se tienen que aplicar sanciones y multas no sólo a los taxistas, también a los sitios para que ni cometan ni toleren esta clase de abusos, porque miren que hay rumores de que en cualquier momento pueden entrar esos famosos carros de Uber a nuestro estado y, como en otras partes del país, muchos usuarios van a preferir viajar en esos vehículos simplemente porque ya estamos hartos de que los taxistas abusen y nadie diga o haga algo al respecto.