¡Ay San Groncete el Mamotreto! Es triste ver que, cada día que pasa, son más los accidentes viales que se registran en este Puerto; más triste todavía es saber que, en la mayoría de casos, estos percances se pudieron haber evitado pues casi siempre son tres las razones principales de estos accidentes: el conducir a exceso de velocidad y de manera imprudente, el manejar bajo los influjos del alcohol y/u otras drogas y, en el caso de los motociclistas, el no llevar el casco de seguridad que, en algunos casos, puede marcar toda la diferencia entre la vida y la muerte.

De manera especial quiero enfocarme en el segundo punto, ya que por desgracia muchos conductores pareciera que todavía no han aprendido que, si van a tomar o meterse otra clase de sustancias, lo más “decente” que pueden hacer es evitar manejar, es mejor pedir un taxi o bien tener un “conductor designado” que no esté bebiendo y quien pueda ser el que se encargue de manejar el vehículo.

Lamentablemente sabemos que la mayoría de ciudadanos no entendemos por las buenas, somos bastante “cabezones” y por eso es necesario que la autoridad tome cartas en el asunto; obviamente no es posible evitar que las personas beban y manejen, pero lo que sí se puede (y debe) hacer es simplemente tener –de manera permanente– el llamado operativo alcohólimetro en puntos clave de este Puerto en donde suele haber mayor concentración de bares y discotecas, especialmente durante los fines de semana, para que por lo menos los conductores (especialmente los más jóvenes) por lo menos piensen dos veces si se arriesgan a ser sancionados por andar manejando en estado inconveniente.

Y yo sé que muchos que leen esto no tardan en pegar el grito en el cielo; recuerdo que, en años anteriores, cuando se implementó por primera vez el famoso operativo alcohólimetro en temporadas vacacionales, muchos “borrachines” andaban rasgándose las vestiduras y señalando que con esta clase de operativos la autoridad estaba “asustando” y afectando “a los turistas” cuando, en realidad, la mayoría de los visitantes veían con buenos ojos estos operativos, pues precisamente ellos son los que más peligro corren, ya que vienen desde muy lejos y corren el riesgo de que porque a alguna personita irresponsable se le pasen las “cucharadas” y aun así decida manejar, pues estos turistas son los que pueden perder más.

Al final, si entendemos un poquito, nadie está impidiéndole a otro su derecho a ponerse como “cola de cochino” si eso quiere, embrutecerse de tal manera que ni de su nombre se acuerde, lo único que esta vieja –y muchos ciudadanos más– pide es que estas mismas personas que toman de esta manera no se pongan detrás de un volante, arriesgando así no sólo su vida, sino la de otros, y eso, como me dijera una persona con la que platicaba, en el “mejor” de los casos porque, en el peor, un accidente de estos puede dejar a la persona con vida pero con lesiones para toda la vida, o inclusive acabar como un vegetal con lesiones múltiples, perdiéndolo todo simplemente por un momento de imprudencia e irresponsabilidad.