¡Ay San A. Horia el Hortelano! La verdad es que muchos de nosotros nos quejamos de que la mayoría de conductores en Puerto Escondido son un peligro, pero creo que pocos nos ponemos a pensar que nosotros, como peatones, tampoco somos precisamente un ejemplo de civilidad y respeto, sino que también somos bastante “burritos” e ignoramos de manera constante las señalizaciones y leyes de tránsito, que también hay algunas que aplican para nosotros.

Por ejemplo, una norma que todavía no aprendemos ni aplicamos es que para cruzar una calle SIEMPRE debemos usar las esquinas, precisamente para eso ahí es que se pintan esas rayitas que marcan el cruce peatonal, pero muchos peatones no respetamos esta norma y nos andamos cruzando como animalitos por donde se nos dé la gana, así que por eso muchos conductores tampoco respetan el paso peatonal, porque saben que la mayoría de transeúntes ni los usan, es como con las banquetas, nos quejamos de que la autoridad tolera mucho la invasión de las banquetas, pero la verdad es que nosotros fuimos también culpables, porque no nos acostumbramos a usar las banquetas, así que a los comerciantes se les hizo muy fácil empezar a usar ese espacio “desocupado”.

Otra cosa, muchas veces los peatones no somos cuidadosos cuando vamos a cruzar la calle, especialmente en una zona donde hay semáforos, muchas veces la luz del semáforo se pone en verde y pareciera que a propósito algunos peatones tienen que cruzar justo en ese momento; un caso muy específico lo tenemos en la esquina que forman la Avenida Oaxaca y la Calle Primera Norte, donde se instalaron unos semáforos que, además, le indican a los peatones cuándo es seguro cruzar, pero la verdad es que la mayoría de personas NI VEMOS esa señalización, simplemente nos aventamos como el “Borras” aunque muchas veces impedimos el paso de los vehículos, que se tienen que chutar otro alto más, simplemente porque los peatones nomás queremos las cosas como adorno y no para usarlas como se debe.

Es como el caso del famoso puente peatonal del Crucero Principal, el cual por cierto hace poco se le dio un mantenimiento para reparar cualquier daño que pudiera tener después de los terremotos. A lo mejor muchos se acuerdan que la ciudadanía hizo un gran escándalo EXIGIENDO que se instalara un puente de estos “por seguridad” para locales y turistas, se invirtió una fuerte suma de dinero, ¿y para qué? Para que los porteños y muchos turistas que siguen nuestro ejemplo sigan arriesgándose para cruzar la carretera, mientras el puente peatonal está ahí muerto de risa porque nadie lo pela, así que es mejor que nos pongamos a pensar y hagamos algo, porque así como somos buenos para quejarnos, debemos ser para cumplir con nuestra parte.