Puerto Escondido al Desnudo

¡Ay San Goloteo el Trepidatorio! ¿Se acuerdan que, a principios del año pasado, el ayuntamiento de San Pedro Mixtepec había anunciado con bombo y platillo que –por fin– se iba a aplicar un plan de reordenamiento urbano en Puerto Escondido? Yo sí, y me acuerdo que los primeros días hasta hicieron un gran operativo en el que participaron las autoridades municipales junto con elementos de la Policía Vial para retirar de las calles los vehículos mal estacionados, quitar letreros, sillas y mercancías de la vía pública y en serio parecía que –finalmente– un Presidente Municipal venía con la intención de defender y hacer cumplir lo que viene en el Bando de Policía y Buen Gobierno.

Pero, como lamentablemente siempre acaba pasando, no falta el “negrito” en el arroz y en este caso fue –como era de esperarse– la ambición de nuestras autoridades que finalmente vieron que les convenía más hacerse “de la vista gorda” y seguir cobrando los permisos para que vendedores establecidos como informales siguieran utilizando la vía pública a sus anchas como si fueran sus dueños –y los únicos con derecho– mientras los ciudadanos seguimos arriesgando la vida caminando muchas veces sobre la calle porque las banquetas están totalmente invadidas por mercancías, sillas, mesas o lo que sea.

Lo peor es que bien se aplica aquel viejo y conocido refrán que dice “a la tierra que fueres, haz lo que vieres” y es que desde hace mucho he venido diciendo que Puerto Escondido es una ciudad sin ley en donde todo mundo hace lo que se le dé la regalada gana, pues saben que la autoridad ni siquiera puede decir pío.

Y es que, por ejemplo, sabemos que es lo más común del mundo que alguien que está construyendo dentro de su domicilio puede tirar los montones de grava y arena en plena vía pública y no va a haber autoridad que le recrimine algo, y si de pura “chiripada” trata de decir algo, inmediatamente basta con reclamarles por qué a los comerciantes se les sigue dejando que hagan lo que se les antoje y a lo mejor soltando un poco de dinero y, como por “arte de magia” todo se soluciona, y de nuevo los que salimos pagando los platos rotos somos los ciudadanos “de a pie”.

Al final de cuentas creo que lo que más ofende no es que la autoridad no tenga ninguna intención de corregir las cosas, me parece que hasta cierto punto los habitantes de Puerto Escondido estamos “resignados” a que así han sido y seguirán siéndolo por mucho tiempo por haber diversos intereses de por medio; lo que sí duele es que primero nos quieran ver la cara de tontos, prometiéndolos la luna y las estrellas y, a la hora de la hora, nos dejan como novia de rancho, vestidos y alborotados.

Eso sí, con mucho orgullo decimos que Puerto Escondido es una ciudad turística y que siempre estamos “listos” para recibir a los visitantes, cuando ellos son a los primeros que espantamos porque no pueden caminar con tranquilidad, ni encuentran lugar dónde estacionar su vehículo porque prácticamente todas las calles y banquetas de Puerto Escondido están invadidas de un modo u otro, ah pero eso sí, luego nos quejamos y lamentamos, acusando que lo que falta son más campañas de promoción, que aumenten el número de vuelos, que se mejoren las carreteras, ¿y todo eso para qué si cuando los paseantes llegan a Puerto Escondido no pueden ni siquiera circular libremente? Primero corrijamos eso, y ya de paso también la calidad de los servicios que brindamos, y luego platicamos sobre lo de mejorar las vías de comunicación, la conectividad aérea y terrestre y las campañas de promoción turística.

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