SSO dan a conocer signos de alarma en un noviazgo con violencia.

Oaxaca de Juárez, Oax. “Se falta al respeto cuando la integridad es abusada a través de celos, culpabilidad, humillación, desvalorización, descalificación y forzamiento a prácticas sexuales no deseadas”, afirmó la Coordinadora Estatal del Programa de Violencia Familiar de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Guillermina Georgina Crespo Olivera. 

La especialista explicó que el noviazgo es una etapa de conocimiento y convivencia entre dos personas, en la cual deberían establecerse valores de comunicación, confianza, compromiso y respeto.

En muchas ocasiones –dijo– las mujeres pueden confundir el amor con la violencia a través del control que su pareja ejerce sobre ellas, como la vigilancia de amistades, manipulación de la vestimenta, revisión del celular, o el tiempo que pasan juntos.

Destacó que la forma de violencia más grave es la física, que puede iniciar disfrazada como un juego, empujones, pellizcos, jaloneos hasta llegar a los golpes e incluso a las lesiones con armas.

Expresó que, en la entidad, el 40 por ciento de la población femenina ha sufrido abuso de género, la cual se inicia en muchas ocasiones desde el noviazgo y se manifiesta por el abuso físico, emocional, económico o sexual.

Crespo Olivera admitió que este problema de salud pública tiene su origen en los “roles erróneos de género”; a los varones se les impone no llorar, no demostrar debilidad o afecto y utilizar la violencia para resolver conflictos, mientras que a la mujer se le exige que sea sumisa, callada, abnegada, supeditada al ámbito doméstico y se le confiere el trabajo en casa.

Estas prácticas erróneas o disfuncionales que conducen a la violencia tienen consecuencias físicas en los hombres se manifiesta en alcoholismo, drogadicción, infecciones de transmisión sexual y accidentes automovilísticos. En tanto, en la mujer se manifiesta con ansiedad, depresión, colitis, gastritis, intentos de suicidio y suicidio.

Finalmente, la especialista señaló que la mejor persona para cuidar la relación es uno mismo, y no se deben ignorar las observaciones ni los sentimientos, que no se guarden bajo la teoría de “las cosas van a cambiar”. 

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